jueves, 28 de enero de 2010

¿Por qué la opinión general ha otorgado alma a las mujeres?

Se está de acuerdo en que no tenemos tanto de ellas, como cualquier parte de una u otra de nuestras dos almas mortales, la del sentido o del crecimiento; y les negamos el alma a otros iguales a ellas en todo, salvo en el habla, por el que están en deuda con sus instrumentos corporales: porque quizás el corazón de un Buey, o de una Cabra, o de un Zorro, o de una Serpiente hablaría del mismo modo si estuviese en ese pecho y pudiese mover esa lengua y esas mandíbulas. ¿Acaso tienen tantas ventajas y medios para herirnos (porque su amor siempre nos destruyó) que no osamos disgustarlas, sino que les concedemos lo que quieren? ¿Y así como algunos las llaman Angeles, otros Diosas, y los Heréticos (Pepusianos) las hicieron Obispos, nosotros descendemos tanto con la corriente como para otorgarles Almas? ¿O es que (en este dignificarlas) adulamos de algún modo a Príncipes y a grandes Personajes que están tan gobernados por ellas? ¿O es que en esa indolencia y prodigalidad en la que cotidianamente entregamos nuestra propia alma, sin importarnos a quién, nos esforzamos tanto en persuadirnos a nosotros mismos de que, puesto que la mujer tiene alma, el alma no es gran cosa? ¿O les concedemos almas, pero sólo para uso, porque ellas, para nuestro provecho, nos dan de nuevo sus almas, y también sus cuerpos? ¿O quizá, puesto que el Diablo (que es todo alma) es quien provoca el mayor daño, así por conveniencia y analogía, les concedemos almas, porque se acercarían más a él, y así como los Romanos por venganza naturalizaban algunas Provincias y las hacían Romanas, sólo para que cargaran con el peso de la República; del mismo modo les hemos otorgado almas a las mujeres sólo para volverlas capaces de Condena?




John Donne


Why hath the Common Opinion afforded Women soules?



It is agreed that we have not so much from them as any part of either our mortal soules of sense or growth; and we deny soules to others equall to them in all but in speech for which they are beholding to their bodily instruments: For perchance an Oxes heart, or a Goates, or a Foxes, or a Serpents would speake just so, if it were in the breast, and could move that tongue and jawes. Have they so many images and means to hurt us (for, ever their loving destroyed us) that we dare not displease them, but give them what they will? And so when some call them Angels, some Goddesses, and the [Peputian] Hereticks made them Bishops, we descend so much with the stream, to allow them Soules? Or do we somewhat (in this dignifying of them) flatter Princes and great Personages that are so much governed by them? Or do we in that easiness and prodigality, wherein we daily lose our own souls to we care not whom, so labour to perswade our selves, that sith a woman hath a soul, a soul is no great matter? Or do we lend them souls but for use, since they for our sakes, give their souls again, and their bodies to boot? Or perchance because the Devil (who is all soul) doth most mischief, and for convenience and proportion, because they would come nearer him, we allow them some souls: and so as the Romans naturalized some Provinces in revenge, and made them Romans, only for the burthen of the Common-wealth; so we have given women souls only to make them capable of Damnation?



Jonh Donne

Traducción: Jorge Salvetti, Dario Rojo

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